Tennessee abre la puerta al creacionismo en las escuelas

NASHVILLE: Una ley que permite a los maestros de escuelas públicas cuestionar el consenso científico sobre temas como el cambio climático y la evolución humana pronto entrará en vigor en el Estado de Tennessee, en el sur de EEUU. El gobernador de Tennessee, el republicano Bill Haslam, permitió que el proyecto de ley -aprobado por la Cámara y el Senado de ese Estado- se convierta en ley sin su firma, afirmando no creer que la legislación “cambie los estándares científicos” que ya se enseñan en las escuelas del Estado.

“Tampoco creo que logre nada que no sea ya aceptable en nuestras escuelas”, dijo en un comunicado. La medida permite a los profesores “ayudar a los estudiantes a comprender, analizar, criticar y revisar de manera objetiva las fortalezas y debilidades de las teorías científicas existentes tratadas en los cursos”. También dice que la legislación “no será interpretada para promover ninguna doctrina religiosa o no religiosa”.

En los últimos días el gobernador había recibido una petición firmada por más de 3.000 personas instándole a bloquear el proyecto de ley. Pero los partidarios conservadores del proyecto de ley tenían el apoyo suficiente como para anular un veto con una mayoría simple. “Una buena legislación debe aportar claridad y no confusión. Mi preocupación es que este proyecto de ley no cumpla con este objetivo”, dijo Haslam. “Por esa razón, no voy a firmar la ley, pero permitiré que se convierta en ley sin mi firma”, agregó. Los críticos han calificado esta iniciativa como la ‘Ley del Mono’, en alusión al mundialmente famoso ‘Juicio de Scopes’ de 1925, por el cual el estado de Tennessee multó al profesor de ciencias John Scopes por violar la ley estatal al enseñar “que el hombre desciende de un orden inferior de animales”. La Asociación de profesores de Ciencias de Tennessee y la filial estatal de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), los mayores críticos de la medida, señalaron que la norma dará cobertura legal a la enseñanza de ideas seudocientíficas. “No se habla mucho de creacionismo sino de Diseño Inteligente”, dijo Hedy Weinberg, directora ejecutiva de la filial de ACLU en Tennsessee, a principios de esta semana. “Es una forma muy sutil e inteligente… de cuestionar la teoría de la evolución y permite a los docentes infundir el Diseño Inteligente y el neocreacionismo”, añadió. Según la teoría del Diseño Inteligente, una variante del creacionismo, algunos mecanismos biológicos son demasiado complejos para explicarlos solamente por la teoría darwiniana de la evolución y no pueden resultar más que de una inteligencia superior.

El Instituto Discovery de Seattle, cuyo modelo de legislación inspiró el proyecto de ley de Tennessee, saludó la iniciativa, a la que consideró una “protección de la libertad académica de los profesores de ciencias para discutir plena y objetivamente temas científicos controvertidos, como la evolución”. Con sede en Seattle (Estado de Washington, noroeste), este instituto apuesta por la enseñanza de alternativas a la teoría de la evolución en las escuelas públicas y apoya la investigación sobre el Diseño Inteligente. La ofensiva por esta ley marca una nueva batalla en la guerra entre los defensores de la laicidad en las escuelas públicas y los cristianos conservadores, para quienes los seres humanos son una creación divina y no descienden del mono, como sostiene la teoría de la evolución de Darwin. Una encuesta de Gallup en diciembre de 2010 reveló que cuatro de cada diez estadounidenses creen que Dios creó a los seres humanos en su forma actual, hace unos 10.000 años. La evidencia científica muestra que los humanos evolucionaron de ancestros similares al simio en un período de aproximadamente seis millones de años. En 1968, el Tribunal Supremo de Estados Unidos invocó la separación entre Iglesia y Estado y consideró inconstitucional la prohibición de enseñar la teoría de la evolución de Darwin. Tazas representando la evolución humana, en la casa donde vivió el naturalista inglés Charles Darwin, en Bromley, Kent (Gran Bretaña), el 12 de febrero de 2009.

Estudiantes comprobando si sus nombres están en una lista de clase al llegar a la escuela, el 13 de septiembre de 2010 en Los Ángeles. Una ley que permite a los maestros de escuelas públicas cuestionar el consenso científico sobre temas como el cambio climático y la evolución humana pronto entrará en vigor en el estado de Tennessee, en el sur de Estados Unidos.

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